Marte

Marte no siempre fue rojo, por este motivo cambió su color

Te contamos una de las grandes curiosidades del planeta Marte.
viernes, 16 de abril de 2021 · 15:30

En los últimos años, Marte se ha convertido en una de las grandes incógnitas para la humanidad. Sea o no posible que la especie humana llegue a instalarse en el también conocido Planeta Rojo, lo cierto es que existe un creciente interés es conocer todo sobre la segunda opción más viable para los humanos de habitar otro espacio en caso de que la Tierra colapse por tanta contaminación. 

Alguna de las estas nuevas investigaciones, destinadas a conocer qué tan habitable es Marte, descubrieron que este planeta no siempre fue rojo, su color tan característico. Para los científicos durante millones de años estuvo cubierto de un mar congelado lo que hacía que luzca muy diferente de cómo luce en la actualidad. 

Este insólito dato fue descubierto por 'Curiosity' el robot que explora el planeta. Durante su expedición realizó una serie de tomas de imágenes y recolección de muestras que determinaron que el suelo de Marte esta compuesto por elementos que indicarían la presencia de sedimentos que quedaron depositados en las profundidades de un lago. 

Gerónimo Villanueva, un científico norteamericano demostró en el año 2015 que Marte había estado cubierto de agua en su totalidad. Esta teoría fue fortalecida por Curiosity quién confirmó que había agua y que corría a una temperatura de 0 a 60 grados centígrados. Pese a los esfuerzos por demostrar que en el Planeta Rojo existe agua, existen otros análisis que aseguran que el agua no alcanzó los niveles de congelación. 

A su vez, otra teoría señala que Marte podría ser comparado con el Océano Ártico y tener grandes concentraciones de agua salada lo que le permitió mantenerse a bajas temperaturas. Pero...

¿A qué debe Marte su color rojizo? La respuesta la ofrecieron expertos de Scientific Reports los que aseguran que el origen de su color rojizo se debe a la intensa oxidación que produce. La misma se genera por la disolución de micropartículas de pirita en una atmósfera sin oxígeno.